miércoles, 23 de enero de 2008

BOCETOS DIARIOS DE UNA VIDA ABSURDA 29-10-2001 11:00 am




yo

Encerrado en mi estudio, la papelera está llena de manuscritos y bocetos arrugados y rotos en pedazos. El sol entra por la única ventana que tengo en la habitación, demasiado pequeña para que me ilumine la inspiración (cuando se decide a aparecer) y demasiado alta para escapar, aunque no creo que mi barriga pase por ella.
Hoy la camisa de fuerza me aprieta más de lo normal, será cuestión de aumentar la dosis de carajillos para aflojarla un poco y calentar la habitación, afuera hace un frío de cojones y el sol pronto desaparecerá del ventanuco.
Parece que la cosa funciona y me he puesto a dibujar un autorretrato. Hecho. Me ha llevado apenas quince minutos (medio carajillo y un cigarrillo). No es ninguna maravilla (como siempre) pero creo que refleja bastante bien como me siento, como la única persona cuerda en un manicomio de lujo dirigido por dos dementes, madre e hija, que me quieren lobotomizar con sus desprecios y humillaciones diarias, poco a poco y sin anestesia.
La verdad es que no me importa, hago lo que quiero y no me hace falta escapar por la ventana para salir de aquí, pero me levanté triste y deprimido, ayer no fue un buen día y tengo la sensación de que hoy va ser peor. Aún no había puesto un pie fuera de la cama cuando mi mujer me dijo que no hiciera planes para esta tarde, que la tenía que llevar, a ella y a una amiga, a una corrida de toros. Lo dijo sin mirarme, es más, creo que no llegó a despertarse. De camino al baño creí oír entre ronquidos varios “olés” entremezclados con lo que parecían jadeos de placer, aunque tengo tan olvidado ese sonido que no podría afirmarlo con seguridad.
Tan pronto salí de la habitación empezó a dolerme la cabeza.

1 comentario:

Pequeno troiteiro dijo...

para cuando el siguiente? estoy impaciente...